
Cuando ves que Hacienda, que todos somos, ha ido a tocarte los cojones, cuando ves que un trancazo te tumba, cuando ves que por exceso de alcohol das un gatillazo, cuando tu coche te deja tirado en una carretera y te quedan 60 plazos por pagar.
Cuando te sientas en la taza del water y te mojas el culo, cuando ves que la navaja de doscientos euros se le dobla la cuchilla, cuando te ocurre eso, montas en cólera y aparecen ciertos atisbos de venganza, eso son pequeñeces, estímulos que tu puedes ignorar, arreglar o pasarte por el arco del triunfo.
Pero cuando ves que un hijo tuyo enferma del alma (como decía Vallejo Nájera), lo ves acurrucado en la cama, sin ánimos, llorando, perdiendo mechones de pelos,se te cierran los cielos y contemplas las puertas del infierno.
Gritas contra todo lo que se mueve y solo tienes ganas de correr, buscar médicos, brujos, vender tu alma a al mejor postor, hipotecar tus risas, pides ayuda de donde sea, eso es la depresión exógena, la más fácil de tratar, la que se arregla solo y únicamente con ver la sonrisa de tu hijo en la cara, sano, con ganas de vivir y partirse la pana con el mundo cruel.
Así, solo así, puedes imaginar lo que pudo sentir la Virgen Maria con su hijo en su regazo.
Una muy buena y actual descripción de los sentimientos marianos.
ResponderEliminarSaludos
Siempre me conmovió , me impacta la imágen de La Piedad .Representa para mí , sacrificio ...
ResponderEliminarUna virtud difícil , por eso esta vinculada
directamente con la Divinidad , el sacrificio esta más allá de todo criterio personalista e individualista . Usted nos comparte un sentir preciso , trabajar en aras de algo superior y en absoluto sin mirar para sí .
Un abrazo muy fuerte
Rosna